Antifragile 22. Life expectancy and convexity

In this chapter Taleb applies the ideas seen in former chapters to describe how can we improve our lives and health.

Following the general concepts described in the former chapter on medicine, Taleb questions the famous argument that now we live longer thanks to progress, technology and medicine. Taleb rightly observes that this is true only in the case of lethal diseases in which iatrogenics is not relevant -after all you are going to die anyway, so why don’t we try some surgery?

In his delightfully ironic style, Taleb defends the via negativa in medicine, avoiding bad stuff -including non critical surgery, with statements like “telling people not to smoke seems to be the greatest contribution of medicine in the last sixty years”.

I find specially relevant his proposal of substituting the pursuit of happiness for the avoidance of unhappiness. I’d say that this is one of the best reccommendations to live a happy life I’ve evern seen.
So, for Taleb being healthy is mostly a substractive activity:

“If true wealth consists in worriless sleeping, clear conscience, reciprocal gratitude, absence of envy, good appetite, muscle strength, physical energy, frequent laughs, no meals alone, no gym class, some physical labor (or hobby), good bowel movements, no meeting rooms, and periodic surprises, then it is largely subtractive (elimination of iatrogenics).”

Another very interesting topic in this chapter is his apology of fasting. For Taleb, religions has a not so obvious function of limiting iatrogenics by substituting dangerous medical practices with harmless one (going to church to pray for your health instead of going to the doctor) and he finds specially relevant the idea of fasting to have a better health. He argues for the wisdom of fasting based on the idea that human bodies were not designed to always eat at certain times similar amounts of food, but to fast for some days untill some food was found and then gorging on it until it was finished. We are not merely vegetarian, or carnivores, or paleo, but we adapt to whatever the environment bring us. Non-linearity is also relevant when considering food intake.

In a similar way, Taleb questions the idea that breakfast is the most important food intake of the day, and we must eat a lot and observes how humans were not designed by nature to eat food first thing in the morning: one eats after some exertion because one spends some energy and need to recover it.
Taleb finishes this chapter with his classical no-nonsense approach observing how living longer is not such an amazing purpose in life. We should care more about the quality of life, and, like the ancients, avoiding a dishonourable death.

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Resources and tips for really learning a language

I found this post in Tim Ferris’ blog by guest speaker Benny Lewis. The title is somewhat exaggerated (as most titles in Ferris’ blog are) but it is full of interesting ideas and free web resources on how to study a foreign language.

12 Rules for Learning Foreign Languages in Record Time — The Only Post You’ll Ever Need

Mapa de Comerços Verds de l’Eixample

Amigues i amics:

Avui us volem informar d’aquesta interessant iniciativa, el Mapa de Comerços Verds de ‘Eixample que recull de forma col·laborativa comerços i iniciatives del barri que ofereixen productes o serveis que ens permeten fer un consum i una compra més sostenible i responsable amb el medi ambient i la societat.

La Garangola està molt orgullosa de formar-hi part!

 

Modelización basada en agentes

La primera idea que sorprende de The Complexity of Cooperation es el mismo planteamiento de las investigaciones de Axelrod. El autor utiliza simulaciones informáticas pero no con el objetivo de hacer predicciones -como una simulación de  la evolución de los valores de la bolsa para ayudar al inversor-, o para entrenar a un grupo de personas a enfrentarse en un futuro a una determinada situación -como un simulador de vuelo para aprender a aterrizar en condiciones extremas, por ejemplo, sino para ampliar el conocimiento.

En la introducción general a los diversos artículos que forman el libro, donde desgrana sus objetivos con estos textos, presenta su idea de simulación -que el llama “modelización basada en agentes” como una nueva forma de hacer ciencia, a medio camino entre la deducción y la inducción. Al igual que la deducción, uno empieza con una serie de supuestos explícitos y va deduciendo cosas, pero el objetivo no es demostrar un teorema sino generar datos que se analizan inductivamente, como si fueran el resultado de un experimento.

Como las simulaciones que genera están dentro del paradigma de la complejidad, es imposible deducir nada apriorísticamente de ellas. Un pequeño cambio en las condiciones iniciales genera resultados bien diferenciados; de manera que tampoco sirven para hacer predicciones. Pero si uno las toma como recreaciones in silico de aspectos del mundo real, las puede examinar como si fuera evidencia experimental, como un peculiar trabajo de campo.

Estas simulaciones, para funcionar, han de ser muy simples. Si intentamos ser muy realistas y poner todo tipo de detalles de cómo son las cosas en realidad, lo que nos generará la simulación será decididamente complejo y dependiente de muchas variables, de manera que de lo que salga del experimento no podremos generalizar nada. En cambio, si tenemos un modelo muy sencillo, quizás podamos establecer algunos principios teóricos básicos.

Resumiendo, son simulaciones en las que la complejidad está en los resultados simulados, no en el tipo de simulación que se basa en principios muy simples, y el objetivo final es establecer algún resultado teórico básico y no en simular de forma muy detallada al realidad.

Y los resultados que genera Axelrod son muy interesantes: Qué estrategias son las más adecuadas para un dilema del prisionero con múltiples agentes, cómo se crean y mantienen coaliciones políticas entre países, o entre empresas a la búsqueda de un standard; qué hace que un grupo de personas quieran estar todas bajo el mismo país o que unsubgrupo decida independizarse, o de qué forma se distribuyen los objetos culturales.

Y aunque considere que las predicciones no sean la función central, el texto también presenta algunas, cómo un modelo bastante cercano a la realidad de las alianzas que se dieron en Europa poco antes de empezar la Segunda Guerra Mundial, o qué tipo de alianzas se crearon a finales de los 80 para establecer estándares del sistema UNIX.

La perversa lógica de la escasez

¿Qué tienen en común un ejecutivo hiperocupado que trabaja catorce horas al día y pocas veces llega a los deadlines a tiempo, un pobre de la India que subsiste con dos dólares al día, y una persona solitaria, sin amigos ni familia? Según los autores de Scarcity, why having too little means too much los tres están dominados por la lógica de la escasez. Según argumentan de forma contundente en este libro, encontrarse en una situación importante de escasez de un recurso (dinero, tiempo, vida social) se apodera de nuestra mente y domina nuestras capacidades cognitivas, haciéndonos pensar una y otra vez en cómo tener más de ese recurso; nos pone en una situación de “tunneling” en la que sólo un tema concreto es relevante y nos olvidamos del resto y ello hace que, paradójicamente, nos hundamos más en la miseria, la sobreocupación o la soledad.

Es cierto que, bien administrada, la escasez es positiva y nos permite focalizar. Tener un deadline hace posible finalizar ese artículo que si no no acabaríamos nunca. Pero cuando se hace endémica, la focalización se transforma en tunneling, y entonces las cosas ya no funcionan como deberían. No somos capaces de hacer un cálculo sobre costes y beneficios y simplemente hacemos lo que según la lógica de la escasez es más saliente. Así dejamos de ir al gimnasio porque estamos “ocupados”, sin cuestionarnos los efectos que esa cancelación tendrá en la salud; pedimos un préstamo para poder pagar una deuda anterior sin plantearnos que en realidad lo único que hacemos es complicar nuestra situación económica en el futuro.

Para los autores, la causa central de esa fijación en la escasez es lo que en inglés  llaman “slack” y aunque según el diccionario se define como “relajado” o “flojo” ellos lo usan en el sentido de “espacio extra”. Los autores lo explican claramente con la metáfora de la maleta. Si tienes una maleta grande y vas de viaje unos días, puedes poner todo lo que quieras, incluso cosas que no tienes claro que vas a necesitar, como un jersey extra, o un par de libros más si te acabas el que llevas, pues te sobra espacio. Has puesto todo lo que querías en la maleta y aún te queda espacio libre por si quieres poner souvenirs de vuelta.  En ese caso decimos que la maleta tiene slack. En cambio, si tienes una maleta pequeña, has de ponderar muy bien que vas a poner o no. Tendrás que dejar inevitablemente algo que consideras vital porque simplemente no cabe en la maleta. Igual acabas sin llevarte ningún libro porque crees que el jersey es más importante…

Cualquier recurso importante como tiempo o dinero necesita de slack. Si tienes recursos económicos y se te pincha una rueda, no pasa nada, lo mandas al taller, te ponen la rueda nueva y a seguir. En cambio, si eres pobre, has de empezar a hacer cálculos, como en el caso de la maleta. ¿Puedo permitirme arreglar el coche? ¿Me quedará entonces dinero para la compra semanal? ¿O lo dejo aparcado hasta que cobre el mes que viene? Entonces tendré que ir al trabajo en transporte público y tardaré bastante más, con lo que me quedará menos tiempo. O quizas puedo simplemente ponerle un parche a la rueda que sale más barato, pero la rueda es vieja y volverá pincharse en breve, o algo peor…

Si tenemos slack en nuestro tiempo diario, podemos aceptar esa invitación de los amigos a tomar una caña y volver a casa más tarde a trabajar con un artículo. O si llega ese email recordándonos que teníamos que haber enviado una recensión desde hace una semana, no nos cuesta nada parar lo que estábamos haciendo, redactar esa recensión con tranquilidad y, una vez enviada seguir con nuestra planificación. En cambio, negociar esas situaciones en un contexto de sobreocupación es muy problemático. Si decidimos ir con los amigos a tomar esas cañas, lo más fácil es que no nos lo pasemos bien, pues estaremos todo el rato pensando en el puñetero artículo que ya va retrasado, y todas las otras cosas pendientes. 

El libro me está ayudando a replantearme mi actitud en relación al tiempo. Afortunadamente, mi situación económica es manejable, pero la de organización con el tiempo deja bastante que desear. Ha sido muy instructivo verse retratado controlado por la escasez y no haber sido consciente hasta ahora.

Seguiré explicando más cosas del libro en un próximo post.

Educar con “Un agujero en la pared”

Siguiendo la línea del post anterior, presento otro proyecto que busca transformar la educación y darle mucho más protagonismo al estudiante. Se trata de “hole in the wall” de Sugata Mitra, que un buen día de 1999 decidió dejar un ordenador conectado a Internet en una pared accesible a los niños y niñas de un barrio de chabolas de Nueva Dehli, y ver qué pasaba. No se molestó ni en enseñarles como utilizarlo, convencido que lo aprenderían ellos solos. Y así fue. Los chavales descubrieron ellos mismos como utilizar el trasto y unos niños se enseñaban a otros. En posteriores experimentos, Mitra consiguió que los niños aprendieran temas tan diversos como biología, inglés, matemáticas…

El proyecto ha recibido recientemente el apoyo de TED y han creado un toolkit para que cada uno pueda desarrollar este sistema de educación no invasivo.

Leyendo estas cosas, no puedo evitar sentirme un dinosaurio cuando subo al estrado en clase y empiezo a soltar peroratas. Pero también he observado que, paradójicamente -o quizás no, son muchos años de domesticación- el aprendizaje no invasivo que entusiasma a los niños de las chabolas produce rechazo en los estudiantes universitarios, que esperan que uno suba allí y les dicte la verdadpara poder después repetirla en un examen. En fin…